La muerte de Jorge “Roña” Castro, ocurrida en la madrugada de este miércoles en un bingo de Morón, tuvo un eco especial en Santa Cruz, la provincia donde nació en 1967. Pocas semanas antes, a fines de agosto, el ex campeón mundial había vuelto a Caleta Olivia después de muchos años de ausencia, en la que terminó siendo una de sus últimas apariciones en su tierra.

A mediodía, junto al Gorosito, el monumento al obrero petrolero que es símbolo de la ciudad, una ronda de vecinos lo rodeó para saludarlo. Antes, se había reunido con el intendente Pablo Carrizo y se había comprometido a donar elementos para las escuelas de boxeo y alimentos para instituciones que dependen del municipio.

En diálogo con medios locales, el “Roña” elogió el presente de la ciudad y recordó que, cuando se fue, hace casi dos décadas, Caleta tenía unos 35.000 habitantes; según él, hoy ronda los 90.000. En esa misma recorrida también cuestionó con dureza al Gobierno nacional por la situación social.

Una pelea abierta

La visita tuvo, además, un trasfondo familiar. A fines de julio, el boxeador había anunciado que ponía en venta una vivienda sobre la calle Mariano Moreno, cerca de la costanera, y aseguró que tenía la documentación a su nombre. Uno de sus hijos, Martín, sostuvo en cambio que las casas formaban parte de una sucesión materna.

Esa disputa quedó sin resolver con su muerte. Más allá del conflicto, el vínculo de Castro con Caleta Olivia nunca se cortó: allí se ganó su primer apodo en las peleas callejeras y allí defendió por primera vez su corona mundial, con un nocaut ante Alex Ramos.

Tras conocerse la noticia, el gobierno de Santa Cruz, encabezado por Claudio Vidal, expresó sus condolencias y destacó que el boxeador dejó en alto a Caleta Olivia y a la provincia. Durante años, de hecho, buena parte del país conoció a la ciudad petrolera gracias a él.